Bocata de calamares

Como tantos miles, y cada vez más, de españolitos medios estás en tu casa en pleno agosto, sin plan ninguno de salir ni a la playita, ni a la montaña, ni mucho menos al extranjero. (Eso sí, porque no quieres, eh?).
Asi que pasando unas vacaciones relajadas en tu casa (porque quieres, eh?) o mejor dicho, en la de tus padres, te vas a dar un paseo por la ciudad.
Un paseo por el mero placer de contemplarla, por el mero placer de cambiar la posibilidad de irte a las Bahamas en primera clase por pasear por Madrid. (Porque tu quieres, eh?).

Y ciertamente es placentero pasear una mañana por tu ciudad, sin prisas, sin agobios, sin pensamientos, sólo paseando, sólo observando todo eso que nos perdemos diariamente, todo eso que sabemos que está ahí pero no lo miramos, todos esos sonidos que diariamente oímos pero nunca escuchamos. Las calles, los semáforos, los edificios, los turistas, los museos, los vagabundos, los árboles, los obreros...

Paseando absorto por la ciudad, sin hablar ni pensar un segundo, sólo observando y escuchando. La brisa y el sol en el rostro. Los museos rodeados de cámaras y móviles colgados a cuellos. Las palomas. El metro. Unos centimillos en el sombrero de un mimo. Un triste vagabundo y su macuto. El 2x1. Puestecillos de libros de segunda, tercera o hasta cuarta mano. El ejecutivo estirado y su maletín. El abuelo y sus nietos. La pareja y sus abrazos. El niño y su pelota. El quiosco y sus periódicos. Ese chiringo nuevo, o al menos nuevo para tí.

Coño. Que tarde. Y que hambre. En un increíble golpe de originalidad entras a un bar y pides un bocata de calamares. Y mientras degustas el exquisito molusco con pan no puedes dejar de pensar en lo estúpido que eres, en lo estúpidos que somos todos, como ignoramos las pequeñas cosas, insignificantes cosas, las que dotan de sentido a nuestra existencia. Un paseo, una brisa, un libro, un parque, un mimo, un bocata.
Mientras sales del bar, sacudiéndote aún las migajas no puedes evitar susurrar: "Que le den por culo al Caribe".

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    # by hariel - 10:04 p. m.

    Muy buen post!!! donde esté el bocata de calamares que se quite el viaje al caribe!!!

    Si como digo yo la vida está hecha de pequeños detalles.

    Que hambre!!! los mejores bocatas de calamares de Madrid están en un bareto en la plaza Mayor.... me piro pa yaa!!!!

    Muakakiss